You are currently browsing the monthly archive for April, 2008.

Espera… déjame disfrutar del momento.

Chilpatío: Chilango que se va a vivir a Guadalajara; mezcla de identidad entre chilango y tapatío.

Sábado por la tarde.

Conozco a un desconocido; [Ejem!] bueno, no es taaan desconocido. Llevábamos como dos años de intimidad.

Intimidad: Según el diccionario de El Mundo, existen cinco tipos de intimidad:

  1. Amistad íntima: hace poco que se conocen, pero tienen mucha intimidad.
  2. Cualidad de íntimo.
  3. Privacidad, vida privada: aquellas fotos suponían un ataque contra su intimidad.
  4. Pensamientos y sentimientos más profundos de una persona: tú no eres quién para ir por ahí contando mis intimidades.
  5. Órganos sexuales externos de una persona: con esa ropa vas marcando todas tus intimidades.

De acuerdo a esta definición, el chilpatío y yo teníamos digamos… bastante intimidad, aunque cabe aclarar que esa fue la primera tarde que lo “vi”.

Museo de Arte Moderno. Primera Impresión.

Según el mismo diccionario, impresión remite a:

  • Marca o señal que una cosa deja en otra apretándola.
  • Efecto, huella que las cosas causan en el ánimo:
  • Opinión sobre algo o alguien

La primera impresión puede ser crucial. Existía la posibilidad de llegar al Museo de Arte Moderno y al instante de encontrarlo darme ganas de salir corriendo, sin más ni menos. Pero también podría querer ver qué pasaba. Sucedió que sólo pensé: “Quiero un helado”

Caminata por Condesa. (El camino difícil) Caminamos y para variar, me perdí. (Siempre me pasa). Al final llegamos al destino: la Nevería Roxy. “Rayos, mi nieve no es tan saborosa como la de él”

De acuerdo a mi diccionario personal, o sea, el inventado por mi, Saborosa: Con Sabor.

Finalmente, en casa. (“Espera… déjame disfrutar del momento”)

Entre Beirut y The Postal Service me dieron ganas de invitarlo a vivir un mes conmigo, y quise vivir en Dinamarca o Suecia. Sólo un mes, para hacerlo mi esclavo sexual, tenerlo atado a mi cama, alimentarlo, cortarle el cabello, rascarle la panza, hacerle cosquillas, peinarle la barba, pintarle las uñas y contarle secretos, ponerlo a que me cuente un cuento cada noche, y que cocinarle manzanas con canela para endulzar su corazón.

Estuvo muy padre conocerte.

Me sentí teen otra vez. . .

Me caga, ahora veo la palabra Guadalajara por do quier.